¿Sabías que una de cada cuatro personas podría estar sufriendo ansiedad al conducir? Y sin embargo, apenas se habla de ello.
La amaxofobia —ese miedo intenso y paralizante al volante— es una realidad silenciosa que está afectando a miles de personas en España. No lo decimos nosotros, lo dice el estudio de la Fundación CEA, un informe que por fin pone cifras a lo que muchos sienten pero pocos se atreven a contar.
¿Qué nos cuenta este estudio?
El informe analiza la experiencia de 171 personas que conviven con ansiedad en la conducción. Aquí van algunos datos que hablan por sí solos:
- El 21% ha dejado de conducir completamente.
- El 22,8% solo conduce en situaciones muy concretas.
- El 35% sufre ansiedad en autovías, y un 12% declara que todas las vías le generan ansiedad.
- La conducción nocturna o con climatología adversa es especialmente temida.
- Un 38% sufre ansiedad al ir solos en el coche.
- Los vehículos prestados, alquilados o de poca potencia también disparan el malestar.
Y lo más revelador: solo el 24% de los casos se debe a un accidente de tráfico. La mayoría de personas desarrollan este miedo por otras causas como:
- Un ataque de pánico inesperado al volante.
- Falta de confianza o pericia al conducir.
- Experiencias previas de ansiedad generalizada o hipervigilancia.
Un entorno familiar sobreprotector o con mensajes de inseguridad.
La amaxofobia suele venir acompañada de otros trastornos
El informe también muestra cómo esta ansiedad tiene un componente multifactorial. A veces se acompaña de trastornoa de pánico, agorafobia o incluso ansiedad social.
Por eso, desde la psicología hablamos de “ansiedad en la conducción” como una entidad compleja, que requiere comprensión, sensibilidad y un abordaje especializado.
Mujeres y amaxofobia
Según el estudio, las mujeres manifiestan el problema a edades más tempranas (entre los 40 y 59 años), mientras que los hombres suelen reconocerlo más tarde (a partir de los 60). También destacan otros datos:
- El 15% de las mujeres no puede identificar una sola situación concreta que le cause ansiedad: sienten miedo en todas.
- El factor “familiar autoritario” solo fue mencionado por mujeres, el cual mermó su confianza.
- Aunque ambos sexos buscan ayuda profesional, las mujeres tienden a recurrir a las autoescuelas para solucionarlo, y los hombres a psicólogos.
Esto no solo habla de diferentes formas de vivir el miedo, sino también de cómo el entorno social y cultural puede influir en la forma en que lo expresamos (o lo silenciamos).
Ponerle nombre es el primer paso
La amaxofobia no siempre se ve desde fuera. Muchas personas la camuflan, la minimizan o la normalizan: “yo prefiero no conducir de noche”, “me pongo nerviosa, pero nada grave”, “yo siempre dejo que conduzca otro”. Pero detrás de esos comentarios puede haber un sufrimiento real que merece ser atendido. Porque este miedo no solo limita la conducción, sino también el trabajo, la vida social, las vacaciones en familia, la independencia.
Si te has sentido identificada o identificado con alguno de estos datos, no te preocupes porque como ves, es una situación más común de lo que imaginas. Desde el equipo del centro de psicología Santiago Cid podemos ayudarte a superarlo. Llámanos.