¿Qué es el apego ambivalente?
El apego ambivalente es uno de los tipos de apego descritos dentro de la teoría del apego, y se considera un apego inseguro. Se origina en la infancia cuando el niño o niña tiene experiencias tempranas con figuras de cuidado que responden de manera inconsistente a sus necesidades emocionales.
Las primeras experiencias de apego juegan un papel clave en el desarrollo emocional. En el caso del apego ambivalente, el problema no es la ausencia total de afecto, sino su inconsistencia. Por ejemplo, un día el cuidador responde con cariño ante el llanto del niño, y al día siguiente lo ignora o lo reprende.
Este tipo de respuesta del cuidador principal genera ansiedad en el niño, que no sabe si va a recibir atención o indiferencia. Para intentar mantener el vínculo, el niño desarrolla una intensa necesidad de contacto y puede exagerar sus emociones como forma de asegurarse de la presencia del adulto.
Aunque se origina en la infancia, sus efectos pueden continuar durante la vida adulta si no se identifican y trabajan adecuadamente.
¿Cómo se manifiesta el apego ambivalente en la edad adulta?
Las personas con apego ambivalente suelen vivir sus relaciones interpersonales desde la intensidad emocional, pero también con mucho miedo. Este estilo de apego no solo afecta a las relaciones íntimas o románticas, sino también a las relaciones familiares, relaciones sociales e incluso a la vida profesional. En algunos casos, puede llevar a relaciones tóxicas, debido a la dificultad para poner límites o aceptar la distancia sin sentir angustia.
Algunos de los rasgos más comunes son:
- Necesidad constante de contacto emocional y físico.
- Gran miedo al abandono y al rechazo.
- Dificultad para confiar en los demás.
- Baja autoestima y fuerte necesidad de validación externa.
- Tendencia a las relaciones de dependencia emocional.
- Reacciones exageradas ante separaciones o distancias emocionales.
- Alta sensibilidad a los cambios de comportamiento de los otros.
- Celos, dudas frecuentes y pensamientos negativos repetitivos.
Apego ambivalente en las relaciones de pareja
Uno de los contextos donde más se nota el impacto del apego ansioso es en las relaciones de pareja. La persona con este estilo de apego suele vivir el vínculo desde el miedo constante y la ansiedad.
Por un lado, desea una conexión profunda y constante. Por otro, teme cualquier inconsistencia, interpretándola como una señal de abandono. Esto puede generar:
- Conductas de control (como revisar redes sociales o preguntar constantemente qué hace la otra persona).
- Expectativas poco realistas sobre la relación.
- Dificultad para disfrutar del vínculo sin miedo.
- Constante búsqueda de muestras de afecto y confirmaciones de amor.
- Inseguridad emocional incluso cuando la relación va bien.
- Dependencia excesiva de la pareja.
Cuando no se trabaja, el patrón de apego ambivalente puede dañar la relación, alimentando conflictos, malentendidos y un ciclo de ansiedad y frustración para ambos miembros de la pareja.
¿Cómo trabajar el apego ambivalente desde la terapia?
La buena noticia es que tu estilo de apego no es una condena. Aunque se forma en la infancia, puede modificarse con el tiempo, especialmente si se trabaja desde una terapia psicológica enfocada en el cambio de patrones.
Desde la terapia cognitivo-conductual, se abordan varios aspectos clave:
- Identificar los pensamientos automáticos relacionados con el miedo al abandono.
- Explorar las primeras experiencias de apego y cómo influyen en la vida actual.
- Cuestionar las creencias limitantes sobre el amor, el rechazo y el valor personal.
- Fortalecer la autoestima y la regulación emocional.
- Entrenar habilidades de comunicación efectiva y gestión de conflictos.
- Promover relaciones más equilibradas y seguras, con menos dependencia emocional.
La terapia también ayuda a crear nuevos modelos de apego, más sanos y realistas, que permitan establecer relaciones equilibradas sin ansiedad constante.
Claves para empezar a sanar el apego ambivalente
Además de acudir a terapia, hay algunas estrategias que pueden ayudarte a trabajar tu apego inseguro en el día a día:
- Observa tu comportamiento en las relaciones y reflexiona sobre tus reacciones.
- Aprende a estar contigo sin depender del afecto constante de los demás.
- Rodéate de personas que te ofrezcan un vínculo estable y seguro.
- Haz pausas para identificar lo que sientes, en lugar de actuar por impulso.
- Cuida tu bienestar emocional: alimentación, descanso, redes sociales, tiempo de calidad, etc.
- Practica la autocompasión: no es tu culpa tener este tipo de apego, pero sí puedes trabajarlo-
Aunque el apego ambivalente no define quién eres, ni quién vas a ser, sí que puede influir en cómo vives tus relaciones en el presente. Entenderlo y reconocerlo es el primer paso para empezar a cambiarlo. Trabajar en terapia, cuidar tu salud mental y permitirte experimentar el afecto desde un lugar más seguro puede marcar la diferencia entre vivir desde la angustia o desde la tranquilidad.
Si te has sentido identificado o identificada con lo que has leído, en nuestro Centro de Psicología te podemos ayudar a construir una vida emocional más estable y relaciones más seguras. ¡No dudes en ponerte en contacto con nosotros!